sábado, 31 de marzo de 2018

Teoxicación: Desconéctate tantito de Dios


Mi Dios:
No siempre está tu nombre en mi boca.
A veces me olvido de ti.
Y es bueno que así sea. Siento tu sonrisa de aprobación.
Hay ciertos olvidos que nacen de la confianza.
El celoso, que vive sin cesar la posibilidad de la pérdida, 
no olvida nunca...

En algunos evangelios apócrifos, como el de Nicodemo, Jesús desciende literalmente a los infiernos a pelear contra los demonios tras su muerte en la cruz. Pedro recoge una versión donde acude a predicar (1 Pedro 3:19).

Este "descenso" es un periodo intermedio entre la derrota y la apoteosis, o regreso triunfal, según el modelo de Joseph Campbell sobre el héroe. Para quienes estaban en la superficie, sin embargo, se vivió como un abandono, luto y ausencia. Jesús ya no está y esto llevó, a casi todos, a regresar a su vida cotidiana antes de Jesús.

Los cristianos solemos vivir demasiado de cara a la Crucifixión o embelesados por la Resurrección, nos negamos a hacer lo que los discípulos hicieron: volver a la normalidad, comprender nuevamente el mundo sin necesidad de Dios, tomar un respiro de la fe.

Vivímos con un gran "estrés espiritual", todo el tiempo defendiendo la doctrina, buscando la devoción, pensando en lo que Jesús haría en esto o aquello. Está mal, hay que descansar, soltar la pasión por la fe de vez en cuando, bajarle a esa tensión por agradar a Dios todo el tiempo. Las iglesias se han encargado de introducir en nosotros ese estrés, vivir un cristianismo total como sinónimo de fidelidad. Pero es solo obsesión.

Hoy se recomienda que nos desconectemos periódicamente de internet, noticias y redes sociales pues estamos "infoxicados", intoxicados por la saturación de información. Un fin de semana sin consultar la web, leyendo libros, paseando. Los cristianos estamos "teoxicados", saturados de información sobre Dios. 

También de Dios, Cristo, la iglesia, debemos desconectarnos un tantito de vez en cuando, desteoxicarnos, respirar, replantear. No está mal, incluso, pensar si, efectivamente, este camino de fe es lo que yo quiero, o si es el camino de fe que más me conviene. Si no hacemos un alto en el camino de nuestra espiritualidad no estaremos viviendo una fe consciente y propia, sino solo en inercia, con una creencia rutinaria y que, muy probablemente, o nos volverá, tarde o temprano apóstatas por hartazgo espiritual, o, en el peor de los casos, obsesivos que perdieron su identidad en pro de una religión, o "relación" para los creyentes millennials.

Este Sábado de Gloria, mientras Jesús está muy ocupado combatiendo demonios en el Infierno y siendo el héroe, aprovecha para desteoxicarte, olvídate de la Biblia, de la disciplina eclesiástica y sus restricciones, sal y haz lo que quieras. O simplemente quédate en casa viendo series, abriendo una botella en honor del Dios ausente, comiendo pizza y durmiendo a gusto,  disfruta, nuevamente, o por primera vez, de un mundo sin el estrés que significa andar pensando en Dios todo el tiempo.
Misato "desteoxicada" sin pensar en los ángeles, ni en los EVA ni en el Proyecto de Complementación Humana de SEELE y Dios. Neon Genesis Evangelion. 

lunes, 19 de marzo de 2018

¿Qué ves en el espejo de Jesús?

Jesús es como el Espejo de Oesed en Harry Potter. Este artilugio mágico, según Dumbledore, muestra los "más profundos y más desesperados deseos de nuestro corazón". Harry veía en él a sus padres muertos, por ejemplo. Jesús es ese espejo donde vemos nuestros anhelos de salvación, justicia y dignidad. Confundimos a Jesús con la proyección de nuestros propios motivos.

Así, los blancos ven un Jesús blanco, los conservadores a un Jesús machista; mientras que los pobres a un Jesús pobre, los defensores de los DDHH casi imaginan a Jesús luchador social. Lo cual no es malo en absoluto, pero tampoco agota todas las dimensiones cristológicas. Reconozcamos con gusto que Jesús es solo otra forma de hablar de nuestros propios intereses, un reflejo o metáfora del mundo que anhelamos, y que esto nos sirva para dialogar y revisar si, en efecto, es el mundo que queremos.  

La competencia por la apropiación de quién era Jesús es solo la colocación de nuestras propias agendas de intereses en la palestra pública. Vernos en el Espejo de Jesús es más una hermenéutica de autoconocimiento que una exégesis objetiva, por lo tanto nuestra cristología debe ser pública, sujeta a observaciones y vigilancia comunitaria.  

Se debe pasar del narcismo a la otredad. Jesus también es como el Otro, extraño, diferente, discrepo mucho de él. Cierra tus ojos, respira, enciende incieso si lo necesitas y repite una variante de la inscripción grabada en el Espejo de Oesed: ¡No es Jesús, sino de mi corazón el deseo!

Comprendamos que Jesús también es el Otro, lo que me incomoda y me perturba. Creer en Jesús no es mera satisfacción del Yo, sino descubrimiento desconcertante del Nosotros. "¿Qué ves en el espejo?", nos preguntaría Dumbledore, "¡a mi prójimo!", seria una buena respuesta.



jueves, 15 de marzo de 2018

Dios: De la metáfora newtoniana a la belleza Hawking

Cosmos significa orden, belleza. La ciencia busca encontrar las regularidades, leyes y consistencia en los fenómenos del universo, porque al encontrar pautas recurrentes se pueden realizar predicciones, tener una imagen definida y controlada de la realidad; y eso nos parece bello, al grado de que se piensa que Dios puede "probarse" mediante la armonía del universo en sus leyes eternas. Ese ha sido el legado teológico de Isaac Newton.

Para Stephen Hawking, como es sabido, Dios no tiene cabida en una visión científica de la realidad. Para él, como constantemente lo decía, claro que hay belleza, orden y leyes en el universo, pero eso no le llevó a creer en Dios.

El posicionamiento epistemológico de Hawking de no confundir leyes con Dios, debiera hacernos superar el misticismo newtoniano. Ver en Dios una entidad de leyes (mandamientos) responde a una teología de "solidaridad mecánica" como decía Durkheim, usa la norma y la coerción para regular los comportamientos mediante la fe. 

¡Así que desde luego que el ateísmo de Hawking tiene un legado teológico!, desistir de la búsqueda de Dios mediante la ciencia y sus leyes, abandonar la metáfora "nomotética" del cristianismo basada en Isaac Newton: "Dios es la ley". Bien, Dios no es ley ni orden, el universo se explica muy bien sin Dios, la metáfora newtoniana debe superarse. 

Al separar a Dios de la ley, puede avanzarse hacia una teología de "solidaridad orgánica" (Durkheim nuevamemte), en la cual Dios no sea obligatorio, sino parte de una comunidad libre de creencia compartida, pero no uniforme. Dios no es la ley, ¡y no tiene que estar en las leyes!, ni en las Constituciones políticas, ni en los Congresos, ni, desde luego, en los partidos políticos. Dios deber ser un ciudadano más en el espacio público y no el policía regulador. 

En Hawking descubrimos un universo con leyes pero sin Dios, y es un universo que sigue siendo bello, no por tener un Diseñador a cargo, no por haber sido creado, sino por el desafió constante para investigar más sobre las singularidades del espacio-tiempo y encontrar que al resolver lo que hoy desconocemos, no estará Dios... Dios no es control ni ignorancia, ¡gracias Hawking.


viernes, 9 de febrero de 2018

Cómo invertir en criptoespiritualidad



“Si inviertes tus valores cristianos  
en el banco del Señor,
vas a recibir con creces 
increíbles intereses de amor” 


Ricardo Cerratto


Tras varios años de optimismo especulativo que pronosticaban que Bitcoin, la principal criptomoneda en el mundo, iría aumentando exponencialmente su valor, este 2018 inicia con malas noticias para los inversores de dinero virtual, ya que tan solo durante el primer mes perdió un 60% de su valor. Esta debacle responde, según los analistas, a varios factores:

¿Cómo funcionan el criptodinero?

Este concepto surge por la búsqueda de un dinero no centralizado, es decir, fuera del poder de los gobiernos que garantice seguridad, integridad y equilibrio. ¿De qué forma se logra?, a través una vigilancia colectiva o en crowd, mediante la cual los archivos que soportan la moneda se van filtrando mediante la desconfianza de los agentes supervisores a fin de obtener alta confianza en su valor y transacciones. No son los gobiernos, sino los mismos inversores quienes regulan su propio dinero.

Esta idea es tan poderosa que, incluso, hay quien considera que ya se ha vuelto una especie de religión, es decir, una plataforma de creencias económicamente irracionales donde solo se busca preservar los ideales de privacidad y libertad, sin que exista una materialización real de los beneficios.

Mientras estas líneas se escriben, la burbuja de Bitcoin se está reventando, hay quienes ven en esto el fin definitivo de la criptomoneda, mientras que otros se aferran a que solo es una prueba contingente que no acaba con la esperanza futura.

Bien, dejando de lado a los especuladores financieros y sus softwares, ¿has pensado en invertir en criptoespiritualidad? Esto no es un negocio más donde puedes ser tu propio jefe, ni un coaching mágico. Se trata de re-pensar la espiritualidad en estos aciagos tiempos posmodernos.

Corre por los labios de las personas que anhelan ser progresistas conservando una conciencia de trascendentalidad, la expresión “Spiritual but not religious”, “espiritual pero no religioso”. Con esto se quiere decir que la religión representa los barrotes de una jaula de hierro weberiana de institucionalización, coerción, verticalidad y dogmas impositivos, mientras que, en este escenario idílico, la espiritualidad es el lado sonriente del sol, individual, personalizada, horizontal, de crecimiento, con creencias adaptadas y adaptables a los nuevos tiempos.

No obstante, quienes ejercitan una espiritualidad en lugar de una religión, llamémosle perfil Spiritual, terminan también circunscritos por patrones de regulación de la creencia emanados por una autoridad legitimada. Al fin y al cabo, seres humanos somos. Centros de espiritualidad, terapias alternativas, clases de yoga, gurús, coachs, libros de autoayuda, etc., son los insumos dogmáticos de los Spiritual.

Investigaciones diversas señalan que esta nueva era de espiritualidad, en el fondo religiosidad, pues como decía don Miguel de Unamuno “con poner mote (o nuevo mote) a las cosas, no se resuelve nada”, termina en una religiosidad a la carta, o en creencias heterodoxas, desinstitucionalizadas pero altamente individualistas. Paradójicamente, según la socióloga Danièle Hervieu-Léger , de esta hiper individualidad se crean nuevos nichos de creencia que reproducen, en escala variable, los entramados normativos de las religiones institucionalizadas.

Es decir, pretendiendo abandonar la religión tradicional por considerarla abrumadora, invasiva y exageradamente normativa, además de irracional y lejana al horizonte de los nuevos tiempos y avances científicos, el perfil Spiritual, puede terminar en una nano-iglesia donde también viva o haga vivir a otros un clima de vigilancia, normatividad vertical y con creencias pseudo-científicas. Hay que señalar, por ejemplo, la creencia en las “energías”, cuarzos, terapias “alternativas”, que, muchas veces pueden representar incluso un peligro para la salud del creyente Spiritual.

¿Por qué está pasando esto?, porque se olvida que muchas religiones, como el cristianismo, encuentran en sus versiones crípticas, la más profunda espiritualidad. Retomando el caso del cristianismo, las catacumbas de los primeros siglos, donde los cristianos debían refugiarse de la persecución intermitente, y luego las versiones heréticas que sufrieron, a su vez, persecución por parte del cristianismo imperial, entre las que destacan los montanistas y los cátaros, fueron movimientos sociales que derrocharon una forma de espiritualidad alejada de los parcos compartimientos institucionales desde los espacios ocultos del ejercicio de la fe. Desde el siglo II d.C, podemos hablar de criptoespiritualidad.

Como un primer esbozo de esta criptoespiritualidad, que anuncia será el más alto valor de creencia en el futuro, ¡invierte ya!, retomemos la filosofía del dinero virtual a fin de utilizarla, ahora sí, para fines religiosos. Aquí tres de sus principios aplicados a la espiritualidad a fin de encriptarla.

Creencias descentralizadas

Esto significa terminar de socavar la autoridad anfictónica o alrededor de un santuario, iglesia o dogma. En términos de ciencias bíblicas, asistimos a la debacle de la eclesiología deuteronomista que busca capitalizar fes, diezmos y lealtades entorno a un punto geográfico, el templo local, sustentando en una identidad corporativa, las denominaciones. Este es un mercado del que debes apartarte, no tarda en presentar, cualquier día de estos, un Domingo Negro, que marque la caída total de sus acciones.

La estrategia eficaz es pensar una religiosidad levítica, en el sentido del santuario portátil de Levítico. Mary Douglas incluso señala que no había uno, sino varios santuarios, pues resulta imposible que un solo centro de adoración vehiculizara eficazmente todos los sacrificios que debían hacerse si alguien deseaba comer carne. El sentido levítico de la vida es de creencias no centralizadas en mercados espirituales aglomerantes, sino fragmentados. Las casas, los restaurantes, las cafeterías, los parques y otros lugares profanos son los nuevos escenarios de encuentro con lo sagrado.

Seguridad


Reside en poder utilizar e intercambiar tus creencias sin que exista una vigilancia de parte de alguna autoridad eclesial. Las redes sociales, en particular Facebook se han convertido en insumo para la inquisición, pues se utilizan publicaciones, comentarios, fotos para acusar a alguna persona ante su instancia disciplinaria, sea obispo, párroco, pastor, líder juvenil. Estos agentes se encuentran al borde de la quiebra, y no te conviene depositar tus valores espirituales en sus manos, porque pronto estarán sin solvencia moral.

La criptoespiritualidad te permite tener comunicación segura, mediante estrategias ofensivas como bloquear a tu pastor de Facebook (no solo no agregarlo como amigo), o sencillamente abandonar cualquier iglesia que pretenda stalkearte en tu vida virtual o privada. La criptoespiritualidad rompe con las nociones de “cobertura espiritual”, “autoridad espiritual” y acota el poder de acción de los representantes de Dios, si los hay. En otro sentido, prescinde de ellos, utilizando solo los servicios validados de un “instructor”, “facilitador”, “guía”, pero sin encumbrarlo como un “gurú”. La criptoespiritualidad mantiene relaciones inteligentes, de forma contractual entre el sujeto y su orientador espiritual, delimitando hasta dónde llega su injerencia en la vida del creyente.


Vigilancia en crowd


No es honesto negar que la religión puede ser peligrosa para la humanidad. Hay creencias potencial y actualmente peligrosas. El rechazo a las vacunas, la discriminación sexual, la criminalización del aborto, el repudio a la evolución, la sustitución de medicina profesional por oraciones, buenas vibras, menjurjes con yerbas, etc. La criptoespiritualidad deja en ti el diseño de tu fe, ¡pero no confía en ti!, y te pide que ¡no confíes en las creencias de los otros! Cada creencia, y acción derivada de ella debe hacerse pública y ser validada socialmente. Para la criptoespiritualidad “ninguna profecía es de interpretación privada”, tú decides sobre tu fe, pero no puedes hacer, con el pretexto de tu fe, lo que te venga en gana. De este modo, ¡tu inversión en criptoespiritualidad queda asegurada!, pues tendrás la garantía de que tus convicciones tienen la cualidad suficiente para intercambiarse en diálogo en la esfera pública y no es solo una ocurrencia, iluminación o visión de delirio.

Someter a escrutinio público, masivo (crowd) las creencias, permite una regulación horizontal que trasciende la disciplina eclesiástica, y habermasianamente, adquiere una validez democrática a partir del horizonte comunicativo. Solo puede ejercer una criptoespiritualidad quien esté preparado para recibir retroalimentación constante, quien no se ancle en una creencia como definitiva, sino que intercambie en el mercado accionario de creencias sus convicciones para ponerlas en su justo valor. La comunidad (crowd) ha de encargarse de no tolerar las falsificaciones, creencias disfrazadas de odio, sectarismos, comportamientos de riesgo.

¡No lo pienses más!, la tendencia es favorable, es el momento, ¡invierte en criptoespiritualidad!

Recomendación Tilichera

Si deseas conocer un lugar dónde conocer y practicar esta forma de criptoespiritualidad y vives en la Ciudad de México, ¡debes acudir a la Comunidad Eucarística  Ecuménica!, ahí encontrarás un espacio de mesa abierta, sin membresía, ni dogmas a los que debas aferrarte. Es un espacio de fe descentralizada que se arma y desarma, cual altar en el desierto, cada domingo para compartir, en comunidad, las creencias y ponerlas en valor.


Fecha: Todos los domingos 
Hora: 11:00 am
Lugar: Biblioteca de la Comunidad Teológica de México.



miércoles, 20 de diciembre de 2017

martes, 12 de diciembre de 2017

Aporía

Dios es correr en un sueño,
               esmerándote, estirándote,
angustiándote
      por alcanzar ese algo
             imposible de asir,
 salir de ese dónde
       del que nunca puedes escapar;
              cual Aquiles corriendo
desesperado tras la parsimoniosa tortuga,
                                    así el alma se extiende hacia Dios,
            encontrando siempre
       y cada vez,
un infinito entre los dos.









domingo, 8 de octubre de 2017

No me interesa edificarte

La sanguijuela tiene dos hijas, que dicen: ¡Dame! ¡Dame! (...)
- Proverbios 30:15

Creyentes "millennials"

En Latinoamérica las iglesias evangélicas/protestantes comenzaron a posicionarse en los sectores industriales pues las primeras relaciones que tuvo el continente con creyentes provenientes de las tradiciones derivadas de la Reforma del siglo XVI, fueron comerciales y empresariales, con joyeros luteranos, ferrocarrileros metodistas, médicos presbiterianos, profesores bautistas, entre otros [1].

Para el siglo XX las variantes pentecostales fueron atrayendo a la Base de la Pirámide o clases bajas mediante discursos de superación social: don de lenguas en lugar de alfabetización, sanidad en lugar de seguridad social, don de profecía en lugar de orientación vocacional y de vida [2]. Mientras tanto, las versiones magisteriales del protestantismo se colocaban ilustradas y orgullosas en las clases medias, promoviendo la educación, la cultura, el american way of life como forma de diferenciación ética [3] al más puro estilo de Max Weber, para quien los protestantes se caracterizan por el trabajo, la frugalidad y el ahorro como forma de agradar a la divinidad y confirmar la seguridad de su salvación (certitudo salutis[4]

La emergencia de las teologías de la prosperidad, que por más que se les estigmatice como "neopentecostales" tienen orígen en el protestantismo histórico, incluyendo la ideología del ahora declarado presbiteriano Donald Trump, pero quien comenzó como metodista, avanzaron también sobre discursos de éxito, superación y diferenciación. Trump fue aleccionado por su pastor Norman Vincent Peale quien prodigaba la filosofía de "El poder del pensamiento positivo" (1952).  

De este modo, y acorde con los procesos ideológicos que sustentan la política económica del capitalismo tardío, las iglesias evangélicas/protestantes utilizan hasta la fecha, como principal argumento de convencimiento la superación personal, o dicho en términos eclesiásticos, la "edificación". 

Las siguientes frases son comunes los domingos al terminar el culto: 

"El sermón de hoy no fue edificante". 
"Pastor, ¡su mensaje me ministró".
"Esta alabanza siempre me edifica". 
"Vengo al culto para ser restaurado por Dios".
"Desde que ya no me da gozo la Escuela Dominical, no asisto". 



Estas y expresiones semejantes se evocan por creyentes/clientes que esperan recibir una transformación subjetiva de carácter inmediato al asistir al culto, orar, leer la Biblia o cualquier otro acto de disciplina espiritual. Hoy la queja es de que los jóvenes que tienen entre 18 y 36 años, llamados Millennials, solo buscan el hedonismo y la inmediatez. Pues bien, los creyentes evangélicos llevan décadas siendo "millennials espirituales" al estar obsesionados por la edificación en cada culto y actividad religiosa (que para ellos ni es "religiosa", sino "vital", "relación con Dios"...). 

La felicidad como fin 

Hoy en día existen rankings de felicidad, así es, coeficientes que determinan qué tan feliz es una persona, una organización y hasta un país. Estar triste e inconforme es el pecado capitalista por excelencia. Se señala que esta nueva felicidad es más bien una forma de bienestar, porque incluye factores sociales, de salud y seguridad, pero el uso de la palabra "felicidad" para englobar estos rubros no es inocente, pues lo que se trata de mostrar es que la situación social que se vive puede adecuarse en términos de un estado anímico que debe normalizarse como autoritativo. Si eres suizo, por ejemplo, parecería estúpido que te sintieras desdichado. Si tu país es el número 13 en el ranking de felicidad, no debes estarte quejando, no estás tan mal. Así, una evaluación estándar heterónoma pretende decidir sobre la situación del sujeto. 

Esta obsesión actual por la felicidad tiene su correlato teológico en las iglesias evangélicas que, a toda costa, buscan producir creyentes satisfechos o edificados. Se trata de una cadena de complicidad que, de hecho, funciona muy bien como estrategia de "engagement" o compromiso/lealtad del consumidor con una marca, o bien, de un creyente con su templo. La iglesia se presenta como una proveedora de satisfacción espiritual, los creyentes asumen que eso es su iglesia, y sobre esa mutua ilusión ambas partes buscan siempre más una de la otra: tiempo, diezmo, liderazgo, de parte de la iglesia; buen culto, mensajes ad hoc, eventos y "acompañamiento" por parte del feligrés. 


La paradoja de la edificación: humillación y paternalismo 

No soy yo quién para meterme en relaciones ajenas, pero desde la perspectiva teológica no puedo dejar de notar que este imperio de la edificación de ideología capitalista-productiva llega a desorientar a las iglesias sobre perspectivas más amplias: de carácter comunitario, de asistencia y apoyo a sectores no-edificados y que, de hecho, no quieren serlo. Y más aún, esta ideología de la edificación tiene resultados contradictorios, pues en lugar de empoderar al sujeto termina por denigrarlo. 

¿Cómo mantener la promesa (claim) de edificación a largo plazo?, ¿cómo mantener la lealtad de un creyente por más de diez años si cada domingo debe edificárseles más y más?, o como canta Marcos Vidal, ¿cómo hablar de nueva vida en Jesús, si están llenos de vida, de fuerza y de salud?. También los intelectuales orgánicos del evangelicalismo hispano como el pro-creacionista Antonio Cruz subtituló su famoso libro sobre "Posmodernidad" como "El Evangelio ante el desafío del bienestar".


¿Quién irá?, Marcos Vidal. Album "Nada especial", 1994


Como el novio que desea que su pareja se sienta con baja autoestima, miserable, fea, y con poco valor con la finalidad de siempre tenerla sujeta a su voluntad, así muchas iglesias evangélicas, bajo el argumento de la edificación, maltratan psicológicamente a su feligresía para hacerles ver que aún no están lo suficientemente edificadas, que deben mostrar más lealtad y compromiso para alcanzarla y no "caer en manos del enemigo". 

El principal temor de muchas iglesias evangélicas es que los creyentes sean demasiado felices o la pasen demasiado bien, pues entonces se alejarán de sus filas por irse con el mundo, tras el placer y la diversión, en lugar de la contricción, aburrimiento y quebrantamiento que los mantiene fieles y buscando el tipo de edificación que el mundo no da. 

Este es un proceso muy conocido en ciencias sociales. Pierre Bourdieu le llamaba habitus [5] que es un pensamiento y comportamiento de clase asumido como normativo, o bien, dicho en términos más coloquiales cuando el deseo se vuelve obligatorio. La felicidad y la edificación, que debiera ser algo que el sujeto anhele y obtenga autónomamente, se convierte en una obligación que solo se puede acometer consumiendo los bienes simbólicos y materiales que prodigan los productores de este bienestar: gobiernos, marcas o, en este caso, iglesias. 

Mi teología no es para tu edificación 

Cada persona debe lograr asumir una conciencia-de-sí que le permita tomar las riendas de su propia vida. "Ten el valor de usar tu propia razón" decía Kant, los creyentes deben tener el valor de usar su propia fe. Cada quien debe elegir, obtener y utilizar las mercancías, discursos, estados anímicos que les satisfagan, edifiquen y hagan felices. Tampoco soy ingenuo, pues la felicidad y la edificación sí que dependen de cuestiones materiales, de hecho algunas son tan necesarias (como el agua, el salario digno, la inclusión social) que se debe salir a las calles en movilizaciones colectivas para exigirlas. 

Pero un sermón, una clase de Escuela Dominical, un boletín, o toda reflexión teológica no debieran tener por norte la búsqueda de la edificación de las personas. En primer lugar, porque a menos que se esté en una situación de franca manipulación, no se puede saber con exactitud qué edificará o no a alguien, y en segundo lugar, porque hay muchas cosas en teología que sencillamente no son edificantes. 

Las denuncias de casos de pederastia por parte no solo de clérigos católicos, sino también por pastores y ministros evangélicos, concientizar sobre la discriminación sexual y de género que hoy la mayoría de las iglesias siguen promoviendo solapadas por discursos pseudo-teológicos literalistas, el llamado a la inconformidad social para denunicar proféticamente el racismo, las malas condiciones laborales, los engaños políticos, no son edificantes, dan coraje, crean polémica, son difíciles de tratar. Pero bajo la ideología de la edificación, el solo buscar sentirse bien en el culto, se invisibiliza estos temas, y a las personas que padecen por ellos. 

Particularmente esta blog no busca tu edificación ni que te sientas bien en cada entrada, tampoco es de mi interés "edificar la fe" en cada sermón, estudio o conferencia eclesiástica que doy. En muchos sentidos lo que hoy hace falta no es edificar la fe, sino deconstruirla, no es fomentar la credulidad, sino impulsar la duda y la inconformidad. El Evangelio (valiéndome de esta metonomia que funciona como entelequia) ha de avanzar sobre la desestructuración, haciendose desde los escombros de la existencia material y espiritual, no edificando, sino derribando, re-construyendo, trabajando colectivamente para buscar sí un mundo mejor, pero no un mundo ilusorio donde un "Coeficiente de Felicidad" o un "calor en el pecho mientras cantaba" nos hagan pensar que ya entramos al Reino de Dios, cuando se trata de seguir luchando por él. 


REFERENCIAS

[1] BASTIAN, Jean-Pierre, Protestantismos y modernidad latinoamericana. Historia de unas minorías religiosas activas en América Latina, Fondo de Cultura Económica, México, 1994.

[2] GARMA Navarro, Carlos, Buscando el Espíritu. Pentecostalismo en Iztapalapa y la ciudad de México, Plaza y Valdéz/UAM-I, México, 2004. 

[3] MONDRAGÓN, Carlos, Leudar la masa : el pensamiento social de los protestantes en América Latina, 1920-1950, Buenos Aires, Kairós, 2005.

[4] WEBER, Max, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, México, La Red de Jonás, 7ª. Ed., 1988. 

[5] BOURDIEU, Pierre, La distinción. Criterios y bases sociales del buen gusto, Taurus, Madrid, 1979.


sábado, 17 de junio de 2017

Cristomarginalidad

Cristo no es el centro
Cristo es el margen
la periferia humillada
el cinturón urbano de pobreza
la comunidad marginada
explotada
devastada
olvidada
Cristo al centro deja de ser Cristo
desaparece cooptado por el capital
por la oficialidad
y medios de comunicación
cotiza en la bolsa
en lugar de llenar de pan las bolsas
aparece en horario "prime time"
en lugar del momento sacramental
posiciona su marca
en vez de dejar marca en las vidas
Ser cristocéntrico es anular a Cristo
es estar en complicidad
con los dominantes y poderosos
que oprimen y acaparan
Cristo vive en los márgenes
con los pobres, los dolidos
lejos de la ortodoxia fría
en el corazón de la blasfemia sincera
No seas cristocéntrico
alejate de la tentación
del control
del poder
de la norma
vive a Cristo en el límite
de la vida y la muerte
de la cotidiana faena
comparte la mesa y el pan
a las afueras de la ciudad
lejos de la comodidad citadina
pero cerca de la sinceridad
del necesitado.

viernes, 3 de febrero de 2017

Dios sabe feo






Dios sabe feo. Se lo decía a mi mamá desde niño. Le ponía azúcar o lo salaba demasiado para ocultar su feo sabor pero era inútil.

No importa si me lo preparaban con o sin víceras, con o sin hueso, con o sin pellejo, Dios siempre me supo igual de feo.

Una vez quise ver cómo se cocinaba a Dios y entré en la cocina con mi abuela. Ella había transmitido la receta a mi mamá y mis tías. A su vez, ella la recibió de su abuela (mi bisabuela murió al dar a luz a mi abuela).

Mi abuela me enseñó primero a atrapar a Dios, es escurridizo cuando sabe que será cocinado, su piel babosa dificulta tomarlo entre los dedos. Una vez sujetado hay que matarlo quebrándole su divina cabeza y escurrirle los sesos. Ya muerto Dios se vierte en una olla con agua hirviéndo. Confieso que es repugnante ver ese sagrado cuerpo retorcerse de forma tan vulgar aún ya muerto.

Se añaden papas, cebollas, jitomate y unas cucharaditas de sal. Dios debe hervir por completo. A los diez minutos de estar en el agua se pone pálido, pálido. Entonces se saca de ahí, se parte en tres pedazos (obviamente) y se rellena de queso. Acompáñese con aderezo y lechuga.

Dios sabe feo se prepare como se prepare. Pero mis tíos, y los vecinos del 9 lo siguen comiendo. Yo preferí dejar de comerlo a los 10 años, y no puedo dejar de sentir un tanto de asco cada que paso frente a un puesto callejero y leo "Dios asado para llevar", "Se prepara Dios con estofado", "Dios crudo".

Paso de largo, prefiero seguir en inanición divina. Además comer Dios produce gases y reflujo.

miércoles, 25 de enero de 2017

Quien no conoce la historia, está condenado a temerle a Trump

La decisión súbita de usar fondos federales para empezar a construir el muro por parte de Donald Trump habla de una profunda desesperación de su parte. Se ha hablado de “los primeros 100 días” de su mandato como definitorios de su gestión, y lo sabe.

Trump es un presidente que, parece seguir en campaña, cuyo principal poder proviene de cómo los medios inflan sus decisiones, así como sus mortíferos tuits con los que paraliza al mundo.

Sin desestimar el daño real que causa y podrá causar este presidente en temas económicos, de DDHH, respecto de derechos de la mujer y personas LGBTI, sobre la pluralidad religiosa, el avance de la ciencia… es indispensable no analizar estas acciones sincrónicamente, como si salieran ex nihilo de su propio poder (que es justo lo que pretende), sino diacrónicamente, una perspectiva amplia e histórica.

Ofrezco, por tanto, solo algunas notas respecto de sus primeras decisiones que no dejan de causar un “break news” por doquier:

  • Reactivación de la “Mexico City Policy” que prohíbe que ONG internacionales que ayudan a la realización de abortos y difunden información sobre derechos reproductivos de las mujeres puedan recibir financiamiento de dinero federal. Un golpe, sin duda, en particular para mujeres vulnerables de países pobres. Ahora bien, esta política se inicia con el republicano Ronald Reagan y mantenida por George Bush padre; con el demócrata Bill Clinton se suspende; con el republicano George Bush hijo se vuelve a activar. Durante las gestiones del demócrata Obama la política se desactivo y ahora, evidentemente, con el republicano Donald Trump se vuelve a activar. No es por tanto un mero “efecto Trump”, sino parte del juego de poder que mantiene en vaivén los derechos reproductivos de las mujeres. 
  • Desaparición de secciones LGBT y sitio en español de la Casa Blanca. Esto, que sin duda, tiene un peso simbólico de relevancia, es parte de la re-estructura de la página bajo la nueva administración. Lo referente al tema LGBT sigue dentro del sitio de la Casa Blanca, solo reubicado. Del sitio en español ya se ha confirmado que regresará, solo que ahora no es prioridad. Es curioso ver cómo estos gestos, por lo demás, nada atipicos en un sitio web gubernamental que cambia de gestión, causó revuelo y pánico. 
  • Rechazo de un cargamento de aguacates provenientes de Jalisco. No fue una aplicación de medidas proteccionista que revele que Trump está “cumpliendo” sus promesas. El rechazo se trató de negociaciones comerciales bilaterales en donde Estados Unidos no quedó conforme porque SAGARPA no pudo garantizar el ingreso de papa al vecino país “en consecuencia, los norteamericanos dijeron: pues tampoco ingresa el aguacate”. Luego, entonces fue algo meramente comercial, no mano de Trump. 

Trump es un monstruo con pecho de hierro mediático, pero con pies políticos de barro. Es muy importante que en lo que resta de los famosos “100 días”, donde lo veremos firmar cuanta cosa se le ocurra, tengamos una mirada informada e histórica. El día 101, cuando ya su muñeca esté cansada de autocomplacerse tras la firma de tantos decretos, comenzará su resaca.

¿Qué esperar en los próximos días?

  • Tuiits de Trump alardeando medidas inéditas. 
  • Fotos de Trump firmando cosas, rodeado de su patriarcal séquito. 
Estos mecanismos (“dispositivos tecnológicos” de poder en sentido foucaltiano) son su principal alimento.

Los golpes que dará en los próximos días, y ante los que se debe estar atentos y repudiarlos cuando ocurran, pero que no salen de la nada, sino que fueron advertidos en su campaña y son parte de una política republicana coherente son:

  • Ataques a ONG y fundaciones pro-choice (practicantes de abortos legales) en Estados Unidos. Quizá comenzando con Planned Parenthood. 
  • Retiro de apoyo federal hacia las personas LGBT. Bloqueos a marcas gay-friendly u otro recurso económico de castigo. 
  • Algunas deportaciones simbólicas como “evidencia” de las que vienen (recuérdese que Obama deporto 3 Millones de migrantes). 
  • Acciones xenófobas y racistas, ante las cuales Trump tendrá que intervenir para apaciguarlas. 

Ante estas cosas debemos conservar la calma, perdurar la indignación y, en lo que nos competa, realizar acciones de repudio a las medidas presidenciales y apoyo a los afectados.

Pero, reitero, no, Donald Trump no es el hombre todopoderoso que ha venido a inaugurar una “nueva era”. Es políticamente débil y sabe que su alcance como presidente está comprometido con los decretos, desplantes y capital simbólico que pueda juntar en estos días.

La única nueva era de Trump es la que está en sus libros de teología de la prosperidad, 
a los que tan asiduo es de leer y escribir.



martes, 10 de enero de 2017

¿Quién los viera juntos?


Paradojas sociales de evangélicos y católicos ante la diversidad sexual.[1]

Texto presentado en el “Foro Iglesias y Estado Laico”, Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, México, 19 de octubre de 2016.


1. Los hombres de hoy en neo-victimización

Los hombres de hoy emiten quejas constantes sobre cómo vivimos discriminados, marginados, que todos se preocupan por el asesinato de mujeres, pero nadie piensa en los asesinatos de hombres, que los dados jurídicos, políticos y sociales están cargados a favor de las mujeres. Que el feminismo es una “ideología” de segregación porque desde el nombre “feminismo” ya se muestra que la preocupación está exclusivamente en un solo género, que debería llamarse igualismo (sic) (decir esto último es como afirmar que la tierra es plana, porque donde vivimos se llama planeta, ¡si la tierra fuera redonda, se llamaría redondeta!).

A este fenómeno de hombres lamentándose por lo mal que la sociedad les trata en comparación con las mujeres, le llamo “neo-victimización masculina”: Cuando los hombres comienzan a cuestionarse sobre la especificidad de su género al percatarse que existe una preocupación generalizada hacia el trato que las mujeres reciben y entonces, en un acto de imitación, reclaman que están siendo sub-atendidos.

Para René Girard,[2] el origen de la violencia se da en el acto de la imitación (mimesis). El imitar gestos, conductas, palabras y deseos es característico de los seres humanos. A este impulso de imitación de los bienes, habilidades o circunstancias del Otro que deviene en acciones violentas para extinguirlo, Girard le llama deseo.

El hombre – afirma Girard - es una criatura que ha perdido parte de su instinto animal a cambio de obtener eso que se llama deseo. Saciadas sus necesidades naturales, los hombres desean intensamente, pero sin saber con certeza qué, pues carecen de un instinto que los guíe. No tienen deseo propio. Lo propio del deseo es que no es propio. Para desear verdaderamente, tenemos que recurrir a los hombres – o mujeres - que nos rodean, tenemos que recibir prestados sus deseos. (Citado en Burbano, 2003: 25).

La neo-victimización masculina es, en realidad, una para-victimización: la manifestación subjetiva del deseo masculino por llamar la atención de las fuerzas sociales a fin de que se mantengan intactos sus privilegios de género asumiéndose como victimas al buscar medirse con el mismo baremo de violencia que se aplica al analizar los riesgos de las mujeres: Asesinatos, violaciones, agresiones laborales, ataques en lugares públicos, y suponiendo que, en estos rubros, existe igual o mayor desventaja para los hombres que para las mujeres. Por lo tanto, las actitudes machistas violentas están plenamente justificadas porque son un acto de protección masculina.

Lo que esta neo-victimización o para-victimización masculina pierde de vista es que no se está hablando solo de un número mayor de casos de agresión hacia mujeres, sino de la existencia de una violencia diferenciada hacia ellas.

Los hombres de hoy que se suman a esta neo-victimización se quejan de que las mujeres no aportan lo mismo económicamente en la casa, que ellos tienen siempre que cargar las cosas pesadas, que, si se enferman, nadie los cuida, que también desean que las mujeres les rueguen, los traten con cariño, los hombres de hoy quieren también poderse sentir bellos y que les regalen flores… los hombres de hoy.

¿Qué está pasando?

George Yudice analizando grupos de discusión de hombres blancos anglosajones y heterosexuales encontró que ellos deseaban ser progresistas, es decir, estar en contra de la guerra, la violencia, el sexismo y el racismo, al mismo tiempo que formaban parte de un movimiento pro-masculinidad, pero por las “responsabilidades” que penden sobre ellos estos hombres sufren ansiedad, se suicidan, se sienten oprimidos tanto por la estructura política como por los movimientos que niegan su derecho a ejercer poder y ciudadanía por el hecho de ser hombres “privilegiados” que sólo se encargarían de reproducir la dominación masculina. Esto provocaba que se sintieran presos de una especie de sexismo “matriarcal” al notar el contraste entre lo que se supone debían ser: hombres dominadores, y lo que realmente eran: hombres subalternos.[3]

En realidad, los hombres no debieran estar ofendidos o sentirse discriminados por las mujeres, sino con la estructura sociopolítica que nos mantiene en subalternidad. La neo-victimización es manifestación de masculinidades subalternas que, concientizándose de su vulnerabilidad material y social, encuentran en las mujeres el chivo expiatorio de la violencia estructural que padecen, en lugar de cerrar filas comunitarias junto con la Otredad femenina para hacer frente a la desigualdad social.


2. Las iglesias hoy en asociación segmentaria

Dentro del escenario religioso la situación también presenta diversas paradojas.

Desde muchos púlpitos evangélicos se desconoce que los católicos también son cristianos y se les trata de paganos, idólatras, desconocedores de Jesucristo y de la Biblia.  Como menciona el antropólogo Carlos Garma, dado este choque cultural, para los evangélicos el católico tiene una masculinidad defectuosa, pues es “alcohólico y violento, idolatra y fiestero”,[4] con quien la cándida joven cristiana no debe casarse para no caer en el temido “yugo desigual con los incrédulos”. A su vez, para los católicos, los evangélicos son traidores a las costumbres, apóstatas, sectarios. Es claro que dadas estas representaciones entre católicos y evangélicos el diálogo es imposible.

Todo lo anterior era completamente cierto, ¡hasta hace unos pocos meses! Los pasados 10 y 24 de septiembre una gran cantidad de evangélicos se unieron en abrazo fraterno con sus hermanos católicos para marchar juntos en pro de una misma causa, mostrando lazos de diálogo y solidaridad, alzando juntos las manos como parte de un mismo pueblo, y con una misma voz... y hubiera sido una escena maravillosa de ecumenismo, excepto por el ignominioso hecho de que estaban marchando para exigir que se restringieran los derechos de las personas de la comunidad LGBTTI, muchas de ellas hermanas en la fe.



Como ver al Capitán América aliado con el Soldado del Invierno, a Batman haciendo mancuerna con el Joker, ¡Piolín ayudando a Silvestre!, fue la paradoja registrada en los últimos meses donde hemos sido testigos de una impúdica manifestación pública y masiva de yugo desigual entre evangélicos y católicos.

Saquemos el veneno, preparemos el oráculo, atrapemos al pollo, invoco al espíritu de Evans-Pritchard a manifestarse para que nos explique, ¿qué rayos está pasando?[5]

A diferencia de la filosofía trascendental de Kant, Evans-Pritchard no concibe al tiempo y al espacio como categorías mentales a priori y absolutas, sino como construcciones estructurales socialmente determinadas por las actividades realizadas por los individuos a las que llama “unidades ocupacionales” (Evans-Pritchard: 119), las cuales se tabulan en cómputos temporales espacialmente referidos, dependiendo de “el grupo de personas que los use: familia extensa compacta, aldea, sección tribal, etc.”[6]

Esta resemantización de los hechos positivos del tiempo ecológico y espacio geográfico, transformados en tiempo social y territorio, respectivamente, se mide a través de la “distancia estructural”, que es el grado de acercamiento o lejanía de los miembros de los grupos sociales en referencia a los valores comunitarios.[7] Esta distancia no es geográfica, pero tampoco determinada por la homogeneidad cultural de los individuos, sino por el sentimiento de comunidad acentuado sobre todo en los periodos de guerra y los climas agrestes; la cercanía o lejanía estructural depende de la asociación con el sistema de clan de dos grupos.

Ya Durkheim hablaba de “distancia moral”.[8] Esta distancia moral se incrementa en relación directamente proporcional a las subdivisiones del grupo social (fratrías y clanes), lo que indica mayor o menor cohesión. Para Evans-Pritchard la distancia estructural puede ser política, de linajes y de grupos de parentesco.[9] Añadimos nosotros, también religiosa.  

Así, aunque una aldea nuer esté más cerca geográficamente de una aldea dinka, no por eso tiene menor distancia estructural que con otra aldea nuer de una sección primaria.

“Yo contra mi hermano, yo y mi hermano contra el enemigo” … dependiendo de la asociación en el sistema, en este caso religioso, es la distancia entre dos personas de diferente confesión de fe. Un evangélico y un católico discutiendo sobre la Vírgen de Guadalupe, se encuentran estructuralmente muy distanciados y corren el riesgo de terminar muy mal la velada, pero al hablar sobre los homosexuales, es decir, al modificar, en la interacción discursiva el tema de asociación, la distancia se acorta y se encuentran muy de acuerdo.

Las marchas del Frente Nacional por la Familia que convocó a católicos y evangélicos en contra de las personas homosexuales es un caso de modificación de la distancia estructural entre estos dos grupos a partir del nivel de asociación: pasar de lo doctrinal al género.

Un papá evangélico de la ciudad de México, por sus valores y sentimiento de comunidad, está más cerca de un idólatra católico de Guadalajara que sale a marchar para que los gays no adopten, que de su hijo homosexual que duerme en la habitación de al lado… yo evangélico contra el católico, yo y el católico contra el homosexual. 

3. Somatización y pensamiento analógico

Si le preguntamos a Norberto Rivera y a la mayoría de católicos y evangélicos aliados con el Frente Nacional por la Familia, el problema de fondo con los homosexuales es un asunto biológico: “el ano es para expulsar, no para recibir”.[10] Es decir, la construcción de la otredad homosexual es androcéntrica, lo que se lamenta es que el “modelo de varón” se esté trastocando en la sociedad actual, y al caer el hombre, cae la familia. En realidad, estos católicos y evangélicos no están pensando en la homosexualidad femenina (excepto cuando ven porno por Internet).[11]

Así como hemos visto en operación la lógica de asociación segmentaria de Evans-Pritchard en este fenómeno, también se encuentra operando una forma de pensamiento analógico. Por más sorprendente que suene, Mary Douglas sí escribió algo más que “Pureza y Peligro”, y poco antes de morir publicó un hermoso libro llamado “El Levítico como literatura” en el cual muestra que, a diferencia del pensamiento lógico-deductivo, el pensamiento analógico entiende al cosmos como una unidad intrínsecamente conectada, en donde una parte afecta al todo en una relación, no causal, sino en cadena de asociaciones.[12]

Entendamos este pensamiento desde la masculinidad cristiana conservadora.


  • Dios es varón, y como decía Mary Daly, de ahí se concluye que el varón es Dios.
  •  Dios ha creado al mundo y ha puesto un orden natural.
  • El orden natural establece leyes que deben seguirse en la organización social.
  • La organización social es sustentada cuando las familias son conforme a las leyes de la naturaleza.
  • La familia es dirigida por un varón que honra su cuerpo y su naturaleza masculina según el “modelo de varón” establecido por Dios.
  • Por lo tanto, el modelo de varón representa a Dios que ha puesto leyes naturales que deben regir la sociedad y determinar la estructura familiar.

Por otro lado: 

El homosexual: 1) penetra a otro hombre o 2) es penetrado por otro hombre. En cualquiera de los casos, representa un menoscabo del “modelo de varón” que “representa al cuerpo perfecto” que “lidera la familia” que “mantiene en orden la sociedad” que “sustenta al mundo” según “el orden natural” que “representa a Dios”.

Así, cual, si fueran fichas de dominó, la homosexualidad comienza una reacción en cadena que amenaza con subvertir la realidad tal cual la conocemos y llevarnos a la destrucción.

Por eso legitimar la homosexualidad, permitirles a los gays casarse y adoptar no puede ser otra cosa que convocar a las fuerzas del Caos a destruir el mundo. La homosexualidad, en esta forma de pensamiento analógico, daña los cuerpos, destruye la familia, descompone la sociedad, trastorna el mundo, invierte la naturaleza y ofende a Dios. Por eso hay quien ha dicho, que los gays son causantes de terremotos y tormentas como parte del Juicio de Dios. Recordemos que, en 2009, muchos evangélicos señalaban que la influenza AH1N1 se debía a que el entonces Distrito Federal había despenalizado el aborto y quería, en ese entonces, promover las sociedades de convivencia entre personas del mismo sexo.

 Fin: Preguntando por el Apocalipsis gay.

Quise estresar este planteamiento con algunos informantes en redes sociales. Durante dos semanas en un grupo de Facebook de estudiantes de teología, identifiqué a 15 hombres y mujeres fundamentalistas abiertamente homofóbicos a quienes les realicé la misma pregunta:

¿Consideras que la aceptación de los homosexuales es parte de las fuerzas demoniacas que quieren transformar las leyes y la naturaleza como preámbulo al surgimiento del Anticristo, que, por supuesto será gay, y desenlazar los eventos del fin del mundo?

Grande fue mi sorpresa, cuando a todas las personas a las que les realicé esta pregunta tras detectar su conservadurismo, perpsectiva milenial y homofobia, respondieron todas lo mismo: ¡NO!.

Ninguno estuvo dispuesto a admitir abiertamente en el Grupo que los gays representan el Fin del Mundo, pese a que se manifestaban constantemente que su conducta era anti-natural, llena de pecado, condenable y causante de males morales y sociales, aunque stalkeando algunas publicaciones de sus muros personales ponían memes que sí apuntaban a tal cosa.

Sin duda el peso de lo politicamente correcto sí pesa aún entre los fundamentalistas que no vinculan de forma pública a los gays con el Apocalipsis, pero también representa las dudas que ellos mismos tienen de su sistema doctrinal.

Como sea, termino lamentándome, ¡ya no hacen apocalipsis como los de antes!, en mis tiempos, las profecías del Fin del Mundo ¡si iban en serio!




[1] Raúl Méndez Yáñez
[2] Citado en Burbano Alarcón, Mauricio, Religión y violencia. Introducción a la filosofía de René Girard. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Filosofía, Bogotá, 2003. [Trabajo de grado para optar por el título de Licenciado en Filosofía].
[3] Yudice, George, “What's a Straight White Man to Do?”, en Constructing Masculinity, Nueva York, Routledge, 1995, pp. 267-283.
[4] “Percepciones de católicos y evangélicos”, en Elio Masferrer (comp.), Sectas o iglesias. Viejos o nuevos movimientos religiosos, Plaza y Valdez, México, pp. 221-226, véase Garma, “Los pentecostales ante las instituciones externas: las otras iglesias”, en Buscando el Espíritu. Pentecostalismo en Iztapalapa y la Ciudad de México, Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, Plaza y Valdez, México, 2004, pp. 246-254.
[5] Evans-Pritchard E., Los Nuer, Anagrama, Barcelona, 1977. .
[6] Idem, pág 121.
[7] Idem, pág 127.
[8] Durkheim, Emilio, Las formas elementales de la vida religiosa, México, Colofón S.A., 2000, pág 115.
[9] Evans-Pritchard, op cit., pág 130.
[10] “El ano según el cardenal Norberto Rivera”, Sin embargo.mx, 1 de agosto de 2016, http://www.sinembargo.mx/01-08-2016/3074174
[11] Olaf Chelsen, Paul, An Examination of Internet Pornography Usagen Among Male Students at Evangelical Christian Colleges, Loyola University Chicago, 2011. http://ecommons.luc.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1149&context=luc_diss
[12] Douglas, Mary, El Levítico como literatura. Una investigación antropológica y literaria de los ritos en el Antiguo Testamento, Barcelona, Gedisa, 2006.

martes, 3 de enero de 2017

Credo Millennial


Creo en Dios despatriarcalizado, 
autor del Universo en evolución, 
una Selfie de sí mismo. 

Y en Jesucristo, una más entre las divinidades 
adoradas en un mundo de plurarlidad religiosa, 
que fue concebido de forma subrogada, 
exhibiendo las desigualdades sociales. 
Nació de María (una adolescente pobre, 
como las Britanys y Kimberlys que nos rodean, 
con dignidad de mujer y mente de líder). 
Padeció bajo el poder de las políticas multiculturales  
tanto de Roma como de Jerusalén;  
tratado como un refugiado sin patria de amparo. 
Fue arrestado, interrogado, torturado, asesinado, 
su cuerpo tuvo que ser identificado, rescatado, 
defendido para sepultura. 
Encaró la muerte, 
descendiendo a ella por la violencia del Estado. 
Al tercer día resucitó de entre los muertos, 
lo que pone en crisis la racionalidad, pero no hace eliminarla, 
ni eliminar la ciencia de los currículos escolares, 
ni cambiar el evolucionismo por delirios creacionistas. 
Ascendió hacia la capa de ozono, 
que pone hoy en crisis al mundo, 
que encara un real calentamiento global. 
Está sentado a la diestra de Dios Padre, Madre, 
Rinoceronte negro occidental, León marino japonés, 
Pájaro Dodo, Tigre de Tazmania y otros tantos extintos;
cerca de Moisés, Abraham, Mahoma y Alá,
al costado de Buda, Shiva y los kamis de la naturaleza, 
jugando con orishas y el Niño Fidencio, 
bailando con María Lionza y Yemayá. 
Desde allí viene diariamente a nuestras conciencias, 
para que reflexionemos sobre lo que le hacemos a vivos, 
antes de que estén muertos. 

Creo en la Ráfaga de Viento Sagrada, Espíritu Santo,
que dota a mujeres, a hombres a 
heterosexuales, homosexuales, transgénero... 
de valor y estrategias organizadas para denunciar 
feminicidios, homofobia, racismo, xenofobia;
para exigir acceso equitativo a la salud y a la información, 
 con discernimiento para reconocer y denunciar noticias falsas, 
porque hacen falta las vacunas y los métodos anticonceptivos.  

Creo en la Red Social, no virtual, no de clics, 
sino la que se fragua en las calles, 
al calor de la protesta cívica, 
del apoyo de unos a otros; 
el esfuerzo por empleos estables, 
la garantía patrimonial, 
la reivindicación de los cuerpos marginados
fuera de los cánones de belleza, 
sin tiempo para correr diariamente, 
ni energía para comer solo vegetales. 
Creo en la vida de viajes y descubrimientos, 
pero también de amor y de familia. 
Amén.

Raúl Méndez Yáñez